1492: el descubrimiento de América



Durante muchos siglos, los hombres más sabios habían asegurado que la Tierra era plana como un disco y que estaba limitada por un mar infernal que se extendía al oeste más allá del Cabo Finisterre y del Estrecho de Gibraltar, situados en los extremos occidentales del mundo conocido.
Ese océano, afirmaban, no era navegable y todo aquel que se aventurara en sus aguas no regresaba nunca, engullido por sus terribles abismos o devorado por los numerosos monstruos que lo habitaban.

En la época de Colón ya eran muchos los que pensaban que la Tierra era redonda en vez de plana, y en los puertos europeos se contaban historias de hombres que habían atravesado aquel enorme mar y encontrado tierra al otro lado.
Colón era uno de estos hombres y él pensaba que, al ser la Tierra esférica, se podría llegar por el oeste, atravesando este misterioso mar, hasta el extremo oriental de Asia.

Ese fue el propósito de Colón cuando partió con sus tres naves, pero lo que ni él ni nadie podía sospechar es que entre Europa y las tierras de Asia había un enorme continente ignorado por todos.
Este desconocimiento le hizo protagonista de una de las hazañas más importantes de la Historia de la Humanidad, el descubrimiento de un nuevo contienente: América.